Visitantes distinguidos de Albasinmadre

miércoles, 9 de febrero de 2011

MOVIMIENTO POSTUMISTA EN LA HISTORIA


ALEJANDRO PAULINO RAMOS


GOLPE DE ESTADO CONTRA EL SUMO PONTIFICE: JUAN BOSCH Y ANDRES AVELINO SE NEGARON
A SUSTITUIR A DOMINGO MORENO JIMENES
PUBLICADO ORIGINALMENTE EN LA REVISTA VETAS, DE LA REP. DOMINICANA.PRESENTACION
El 15 de diciembre de 1934, cuando todavía la dictadura no había logrado controlar por completo a la intelectualidad dominicana, un grupo de selectos escritores y poetas de la clase media, se reunió para transformar el Movimiento Postumista en una simple capilla, en un club cultural, y despojar a su máximo ideólogo y guía del cetro de Sumo Pontífice. Se llegó a decir, y se puso en boca de uno de los principales del postumismo, Rafael Augusto Zorrilla, que Moreno Jimenes iba a ser excomulgado, lo que llevó al director de la revista Bahoruco a escribir sobre el Maestro:

“Aunque se reúna toda la crítica del mundo y lo excomulgue él no se siente tambalear. Todos pueden anatematizarlo. El cree en si mismo con la fe del carbonero que es la que levanta montañas. Los demás aunque unánimes, son los que están equivocados. Y esta actitud suya es profundamente sincera.”

Una amplia conspiración se gestaba desde el Llano y desde la misma Colina contra Moreno Jimenes. La reunión donde se ejecutó el golpe de Estado fue convocada y sólo faltaron en el encuentro celebrado en la Colina Sacra (local del postumismo ubicado en la parte alta de la residencia de Rafael Augusto Zorrilla, José Martí número 74), Moreno Jimenes y Andrés Avelino, y aunque ambos fueron exaltados como símbolos del movimiento, algunos entendieron que con este golpe de Estado el postumismo estaba llegando a su fin.

En aquella mañana de diciembre de 1934, del domingo en que se ejecutó la asonada, muy pocos se quedaron en sus residencias. Concurrieron, leyeron versos para demostrar que ellos también eran “postumistas”, y al final levantaron sus manos: el despojo estaba consumado, aunque no todos estuvieron de acuerdo con la conspiración. Allí estaban presentes: Delia Weber, Manuela Jiménez, Livia Veloz, Orfelina y Selmina Vicens, y Amada Nivar de Pittaluga.

Entre los hombres se encontraban: Rafael Américo Henríquez, Rafael Andrés Brenes, Valentín Giró, Rafael Augusto Zorrilla, Luis H. Valdez, Ligio Vizardi, Eurípides Pérez Alfonseca, Pedro Landestoy, Horacio Read, Surcar Méndez, Jesús María Troncoso, Pedro Troncoso Sánchez, Julio César Castro, Dantón Rodríguez, Arístides Pino, R. Pérez Ortiz, M. A. Amiama, Gregorio González, Juan Bautista Pittaluga, Manuel Llanes Garrido, Pedro R. Contín, y Ramón Suriñach.
Fue electo por gran mayoría Sumo Pontífice del postumismo, para el período 1934-35, el poeta Rafael Augusto Zorrilla.
Cuando el período para el que Zorrilla fue electo llegaba a su fin, en Bahoruco apareció el siguiente comentario: “Hay quienes dicen que Zorrilla no entrega la tiara, en diciembre, argumentando que si Moreno tuvo doce años la sartén por el mango, por qué él la va a dejar a los doce meses. Además que la Capilla ha prosperado mucho bajo su mandato.”

En los primeros años de la dictadura, los poetas y escritores se encontraban parcelados en varias organizaciones culturales, siendo las de más prestigio El Paladión, Plus Ultra y el Postumismo, y las mujeres se encontraban organizadas en el Club Nosotras.

Plus Ultra y Paladión se fusionaron en Acción Cultural, y las mujeres intentaron darle vida a Acción Femenina, mientras que el postumismo quedó reservado casi exclusivamente para los poetas; pero la mayoría de ellos, aunque decían admirar y seguir el postumismo rechazaban a su máximo fundador.

Estaban de modas en aquellos días los Conchoprimistas, casi-escuela literaria lidereada por Juan Bosch quien había irrumpido en el ambiente literario a partir de 1931; en las tertulias se encasillaban todos los escritores, a partir de sus condiciones sociales, entre los del Llano y los de la Colina.

Esto era así, debido a que los del Llano residían en la zona colonial, Gazcue y Ciudad Nueva, sectores que eran entonces de clase media y rica, mientras que el vulgo vivía en la parte alta de la ciudad, especialmente en la barriada de Villa Francisca donde tuvieron siempre los postumistas su local de la “Colina Sacra”.

En 1935 los escritores y poetas del Llano barajaron algunos nombres para sustituir al Sumo Pontífice Rafael Augusto Zorrilla. “Unos hablan de Andrés Avelino, otros de Juan Bosch, que en este caso asaltaría la Colina con su falange de Conchoprimistas.”

Juan Bosch rechazó la propuesta y escribió una aclaratoria donde expuso su punto de vista sobre el particular:

“Si yo, como un perfecto intruso, tomara por asalto la sacratísima colina. Ahora bien, como el postumismo me ha interesado vivamente, hasta hacerme perder el sueño muchas veces, me creo autorizado para dar mi opinión en este enredo que los colinianos se traen ahora. Pienso que bien le vendría la tiara a Avelino, puesto que él es, del triunvirato fundador (Moreno, Zorrilla y Andrés Avelino), el único que hasta ahora no ha manejado la sartén (…). Si Avelino, como lo supongo, pues que está dotado de bastante equilibrio, no aceptara su nominación, estoy entonces con los poetas del Llano que pretenden llevar a Moreno Jimenes otra vez al gran sacerdocio.”

Andrés Avelino también rechazó la propuesta y un poco amargado de la situación que se estaba dando en el Movimiento, aclaró su posición definitiva:

“Declino a priori e irrevocablemente tal distinción que no he anhelado nunca por ser contraria a mi modo de pensar, a mi actuación en el arte, en las ciencias y en la vida. (…). Los cultivadores de la belleza relativa pueden seguir su campaña de pontificados, que no me inquieta. Sólo deseo que se me deje seguir al margen de la política literaria dominicana.”

En la sustitución de Domingo Moreno Jimenes en 1934, como Sumo Pontífice del Postumismo, se esgrimió como excusa mezquina, que este había prolongado su liderazgo desde 1917 hasta 1934, pero lo que tal vez no se percibió fue la sorda “lucha de clases” que envolvió el golpe de Estado litariario; de los tres primeros fundadores, Andrés Avelino, graduado ya de Maestro Normal, había sido profesor de la Universidad de Santo Domingo, Moreno Jimenes también era Maestro Normal y había sido profesor de la Universidad Popular y Libre del Cibao, un proyecto político educativo dirigido por Juan Isidro Jimenes Grullón, mientras que Rafael Augusto Zorrilla era propietario de una fabrica de blocks y mosaicos, y otro que los había acompañado desde principio de los años veinte, Andrés Brenes, era abogado; pero el más indigente de todos lo era Jimenes.

Moreno Jimenes era rechazado por su pobreza y por la imagen que proyectaba, lo que hacía que los intelectuales burgueses y hasta muchos de la Colina se burlaran de él. Ellos admiraban el movimiento postumistas y se sentían postumistas, pero rehuían la personalidad humilde del único poeta de esa generación que ha trascendido el tiempo y llegado con inigualable fortaleza hasta hoy.

Mientras Moreno Jimenes vivía acorralado por una espantosa miseria económica, Andrés Brenes dice en 1925, que Rafael Augusto Zorrilla era un burgués. En su escrito “Rafael Augusto Zorrilla, el discípulo maestro”, Brenes dice: “ese Zorrilla se ha vestido un traje amarillo, y se ha vuelto político. La cordura ha vuelto a él, y no piensa en versos: es un burgués que trabaja, gana un sueldo, como bien y aspira a hacer del presupuesto su mejor libro de versos”.
¿Pero como percibían los intelectuales y profesionales de entonces al fundador del Postumismo? ¿Cuál era la situación económica permanente de este?. Veamos algunos desgarrantes testimonios:

El venezolano Horacio Blanco Bombona, director de la revista Bahoruco, y quien había dirigido la revista Letras, donde se inició el Movimiento Postumista en 1917, dice sobre Moreno lo siguiente:

“Nuestro distinguido colaborador, el poeta Domingo Moreno Jimenes, dictó una interesante conferencia sobre temas literarios en San Pedro de Macorís, en el seno de la Sociedad Hermanos Deligne. Moreno Jimenes, que fue cesado en la Escuela Normal Macorisana, sin que se le pagaran los meses de vacaciones a los cuales tenía derecho, merece por su renombre y por su obra, consideraciones que hasta ahora oficialmente no se le han tenido”.

En otro número de Bahoruco, Blanco Bombona insiste: “Moreno Jimenes llega como siempre a la redacción de Bahoruco. Coloca su maletín inseparable en una mesa. Toma asiento y comienza a hablarnos maravillas de Santiago de los Caballeros.

Allí le acogieron con afecto; recitaron versos suyos en una noche de (…) en la Sociedad Amantes de la Luz. Aquello fue una apoteosis para el poeta postumista. “Hemos fundado la primera Universidad Popular de las Antillas en Santiago de los Caballeros”. Allí Moreno Jimenes dicta una cátedra de Estética. Es increíble que habiendo pasado por la Superintendencia de Instrucción Pública dos intelectuales sin envidias, sin egoísmos, con méritos propios, hayan visto con absoluta indiferencia a Moreno, cuya situación económica no admite espera: No se han utilizado los servicios de este destacado aeda nacional, que posee su título de maestro normal y que ha ejercido durante varios años el profesorado con idoneidad. Esa apoteosis que la acogedora Santiago le tributa es en el fondo una protesta por el abandono en que se ha dejado al alto poeta.” .

Enrique Jiménez, el Padre del héroe Enrique Jiménez Moya, escribió sobre Domingo Moreno lo siguiente: “Domingo Moreno Jimenes, nuestro más alto poeta, es único en Hispano América. Su originalidad arranca de inconcebibles y misteriosas profundidades cósmicas. El mismo, su doliente figura humana, es errabunda substancia cósmica hecha de tiempo sin espacio.

Quien desee comprobar este aserto no tiene más que detenerse y contemplar por un momento sus brotadas pupilas preñadas de un afán de infinito y que en nada se fijan; contemplar sus desacompasados movimientos, su andar indeciso y desequilibrado como si su pesado microcosmos quisiera salir de su centro de gravead, contemplar la desaliñada vestimenta que cubre su mísera substancia corpórea cual un plumaje de plomo que le impidiera volar (…).

Era de conocimiento público su “locura” por la poesía, pero era “un hombre que no prueba alcohol y que ignora las drogas. Acaso no se haya embriagado en toda su vida sino de sensualidad. Lo demás es el espectáculo del mundo al través del prisma de su temperamento.”

Rafael Andrés Brenes, destacado que fue también en el postumismo, en “El último breviario de Moreno Jimenes” describe la imagen del poeta y las burlas de algunos: “Una tarde, hace ya tiempo, conversaba yo, (…), con un miembro de la judicatura nacional (…). Cuando íbamos a separarnos, una persona, desde la acera vecina, gritó tres veces mi nombre: Brenes, Brenes, Brenes.- Tenía un sombrero ridículo sobre la frente; los ojos extraviados; la nariz pequeña; el bigote en desorden; la boca sensual, abierta en el último grito; del óvalo de la cara, asomaban las orejas pequeñas…Un cuello de tela, una corbata negra, un traje de dril oscuro, unos zapatos negros y empolvados; ésta era su indumentaria. En una mano, un bastón apuñado a media caña; en la otra, varios libros. Había extendido el cuello y su cara se destacaba del resto de su cuerpo. El Magistrado y yo nos habíamos vuelto.- ¿Quién es ese sujeto tan raro? Me preguntó aquel.- Es Moreno Jimenes –Ah! Exclamó y se sonrió irónicamente.- (…), cruce la calle, fui hacia mi amigo, lo estreché junto a mi corazón, y entre preguntas y respuestas seguimos, no importa la dirección, por aquella calle congestionada de gente.

Ha pasado mucho tiempo, pero aquel Magistrado que es la gran mayoría de un pueblo, no sólo se conforma con sonreír irónicamente ante Moreno Jimenes, sino, lo que es peor aún, en desconocer los méritos de este auténtico poeta -(negritas mías, A.P.R)-, cuyo nombre ha de fulgurar en un futuro que tal vez esté próximo, junto al de Rubén Darío (a quien supera desde muchos puntos de vistas) en el cielo de la literatura americana.

Todos los países latino-americanos se empeñaron siempre en que su representación diplomática y consular fuese confiada a sus poetas y escritores (…). En nuestro país se siguió la misma práctica; pero también como en otras partes, los más hábiles y los menos merecedores de esta distinción (ya que fue siempre distinción de política criolla) fueron los que sacaron mejor partido. Moreno Jimenes, naturalmente, nunca se encontró en el número de los favorecidos; su pan, hubo de ganárselo con más trabajo, pero en una misión más alta: el magisterio. Sin embargo, también en este sector tuvo siempre lugares secundarios, y siempre que, (como en el presente caso, se presentó la oportunidad de ir a la dirección de una escuela, el arrivismo se confabuló con la incapacidad, no solo para mantenerlo en un lugar secundario, sino hasta para idear su expulsión del cargo que hoy honra. Pero, ninguna de estas miserias de la vida salpica la blanquísima toga del poeta. (...).

Dentro de una miseria que le redime, por su propio esfuerzo único, edita “El Día Estético”, revista de cultura americana, que es voz y eco de la ciencia y del arte, en el amplio horizonte de América. (…).

Esta era la situación de Domingo Moreno Jimenes al momento del “golpe de Estado”, y se puede decir que así murió décadas después, sin embargo, como dijo su protector de la revista Bahoruco: “Moreno ha recorrido el país en todas direcciones con su maletín. Ha visto morir el sol en Higuey y en Sábaneta. Si en Lugar de “El Día Estético” vendiera cocaína ya hace mucho tiempo que este trashumante de su isla, estaría rico”.

Pero su dignidad tocaba el cielo, y los que sintieron aversión hacia él, grandes e importantes poetas de su tiempo, impulsados más por su estatus social que por el valor de sus poesías, hoy son tristemente casi-desonocidos en la historia de la poesía dominicana, mientras que él, pobre y casi excomulgado, brilla como el sol dotado de una fuerza centrifuga digna de tomarse en cuenta.

Ahora disfrutemos de este plato fuerte de la historia de la literatura dominicana que todavía no ha sido contada
.

EL SUEÑO DEL CELTA, UNA NOVELA TAL COMO SOMOS

 


Por Baltasar Santiago Martín

Susucribete a Akerunoticias Me maravilla que un hombre heterosexual, casado y felizmente realizado como Vargas Losa haya logrado una comprensión tan cabal de las complejidades del ejercicio del homosexualismo en un mundo tan machista y convencional.
Me imagino que escribir una novela sobre un personaje de la historia como la Madre Teresa de Calcuta o el Papa Juan Pablo II –idealizados tanto por la cultura “ oficial” como por la popular, sin aspectos escabrosos para “oscurecer” sus vidas y “escandalizar” a los potenciales lectores del libro–debe resultar una tarea menos ardua y menos cuestionada por los medios y por “la sociedad” que cuando el novelista escoge como centro de su atención literaria a alguien como Roger Casement, el protagonista de esta novela del –¡al fin!–  tan justamente “nobelado” Mario Vargas Llosa.
Pero a Mario, que ya se había encargado en El paraíso en la otra esquina de novelarnos exquisitamente –en tiempos separados por supuesto– las “travesuras” sexuales del pintor francés Paul Gauguin y de su abuela revolucionaria, estoy convencido que esto le tiene sin cuidado, porque de lo contrario no hubiera escrito  El sueño del celta, donde denota de nuevo el profundo conocimiento de la naturaleza humana que lo caracteriza, y detona, por así decirlo, la camisa de fuerza que los convencionalismos y prejuicios sexuales y de todo tipo le han impuesto históricamente a ese prototipo de héroe que todos los pueblos del orbe han idealizado.
Acabo de leer la novela, y creo que hasta el punto final me sentí trasmutado en el personaje de Roger Casement, así de convincente es el retrato tan humano y creíble que el novelista hace de él, con sus fortalezas, errores, dudas y formas de asumir ese gusto por su propio sexo que lo atormentaron durante casi toda su vida, en la que no pudo encontrar el amor de otro hombre como siempre anheló.
Me maravilla que un hombre heterosexual, casado y felizmente realizado como Vargas Losa haya logrado una comprensión tan cabal de las complejidades del ejercicio del homosexualismo en un mundo tan machista  y convencional como la Europa y las Américas de finales del Siglo XIX  e inicios del XX – como botón de muestra, baste mencionar el caso de Oscar Wilde– , pero a la vez me respondo que un verdadero novelista como Mario es un cronista, un testigo, un espectador, y a la vez,  también un actor del complejo drama humano que trata de apresar con todos sus matices en las  páginas que escribe; sin juzgar, sin emitir juicios de valor, para que sea el lector quien saque sus propias conclusiones.
Y ojalá que, como lo hace Mario, el lector – y la lectora– , sin que tengan que ser como Gauguin o su abuela, o como Roger Casement,

Suscribete a Akerunoticias Acabo de leer la novela, y creo que hasta el punto final me sentí trasmutado en el personaje de Roger Casement.
logren entender la forma “diferente” en que estos personajes tan reales ejercieron su sexualidad, porque todos tenemos a muchos seres semejantes a ellos al lado –y a veces frente al espejo–  y la tolerancia no basta si no hay una verdadera comprensión de esa diferencia.
¡Ah, pero no os confundáis!; este libro no está centrado en las prácticas sexuales del protagonista  –son apenas como un poquito de sal en la comida, pero no la comida, no el pollo del arroz con pollo–; esta novela es la historia de un hombre que sacrificó hasta su salud por sus principios , y que renunció a sus privilegios de clase y a su alto rango como diplomático  del Imperio Británico para luchar por la libertad de Irlanda –su patria– precisamente contra ese mismo imperio al que con tanto denuedo sirvió en África y en América de Sur para investigar y denunciar las atrocidades del colonialismo  y otros explotadores sin escrúpulos.
Roger Casement –como el Georges Claude de mi novela Una vida, un tren, que apoyó el fascismo, pero fue un gran científico–, se equivocó en lo intangible –en su estrategia  política de liberar a Irlanda aliándose a Alemania– pero dejó una obra palpable, un ejemplo de compromiso con la justicia y con la libertad que hoy Irlanda reconoce y venera.
Mario Vargas Llosa ha “festejado” a un chivo, narrado las travesuras de la niña mala, perseguido el paraíso en la otra esquina, mandado las visitadoras a Pantaleón, y, nada senil –desmintiendo los desvaríos de algún trasnochado critiquito autosuficiente que anda por ahí–, sigue siendo el gran escribidor del principio y del ¿fin? del mundo –Dios retarde esto para mucho más allá del 2012, para que Milán Kundera también reciba su Nobel–, despertando ahora de su sueño de bronce a este celta de verdad, que fue falible y heroico a la vez como podemos serlo todos.
(Tomado de expresate)

martes, 8 de febrero de 2011

lunes, 7 de febrero de 2011

Noche de atabal. A proposito del Segundo Festival Nacional de Narradores Matalarga, San Francisco de Macorís, febrero del 2011.

Dedicado Noé Zayas, Valentín Amaro, Angela Torres,
Manuel Salvador Gotier 
P. Rodríguez, la Fundación Literaria Anibal Montaño.

Soy un hombre retraído, con raras inclinaciones en la vida y en el arte que me llevan a comportarme de manera decidida cuando la situación lo amerita. Sorprendido por la sinfonía de cueros y palos, me fue imposible permanecer ajeno al repicar de aquellas manos de hombre joven y robusto sobre la piel de un chivo o una vaca cuya cadencia aportaba el ritmo del atabal . Una muchacha con voz lagrimosa entonaba: "Oye Yemayá, quítame lo malo, quítame lo malo, y échalo en el mar" acompañda de flauteros, maraqueros y un artista de juventud acumulada que vociferaba fraces obcenas con evidente imaginería poética. La fotógrafa apareció ante mis ojos tendida sobre la grama con la lente direccionada hacia el joven del atabal. Ella era la imagen de la candidez: sencilla, denotaba pasión por su arte, de apariencia jovial. Estoy perdido, esta muchacha es una bomba. P. Rodríguez se dejaba acorralar por los movimientos de Daysy Toussain, una morenita delgada con labios a lo Angelina Yoly. Yohanna Díaz daba cátedras de expontanea flexibilidad con sus caderas segida de los muchacos del Taller de Narradores de Santiago. Por la Fundación Anibal Montaño, Marles Indira consitaba la atención por su fuerte contetura. Manuel Salvador Goutier ponía de manifiesto la imagen de la postmodernidad, manos agitadas al aire, entre dos beldades que se agitaban con sabrosura, mientras Fari Rosario, Basilio Belliar y Daniela Cruz defendían la imagen del escritor intelectual. Noé Zayas y Alcedo formaban un cuarteto fantástico junto a Valentía Amaro y Angela Torres.  La fotógrafa cedió a la melosa sonoridad de las salves: se movía, sonreía, alzaba las manos a lo Manuel Salvador Goutier y fotografiaba con su cámara y con aquella media luna creciente horizontalizada en su boca. Me acerque con valor: te gusta el vocka? Sí, tienes? Detras del baño de damas el Angel Negro escondió una botella, guárdala en tu habitación. La fotógrafa se alejó, tardaría media hora en regresar a la escena y al fin podía concentrarme en conquistar la atención del hermoso joven que tocaba el atabal.

Randol Arisotto.

viernes, 4 de febrero de 2011

Cuarta entrega de la Colección De Poemas Magníficos Dominicanos en homenaje A Dinisio López Cabral tomado de Escritores de Santiago


Dionisio López Cabral: poemas



Dionisio López Cabral (1956-2006). Ensayista, poeta y animador cultural. Hijo del periodista Antonio Sosa Cabral y de la señora Dorca Dolores López de Salbonette. Fue asistente de la página literaria del diario La Información, coordinador de actividades del museo Don Tomás Morel, gestor cultural de la Secretaría de Estado de Cultura. Ha recibido distinciones y honores como poeta distinguido de la ciudad de Santiago. En el 2000 el colegio Cardenal Beras lo reconoce como eslabón perdido y paradigma rescatado de la poesía dominicana; el colegio Padre Emiliano Tardiff bautizó su concurso anual de poesía con su nombre; el taller literario Virgilio Díaz Grullón del CURSA-UASD le reconoce sus aportes a la literatura. Fue miembro divulgador del Movimiento Contextual. Publicó los libros Soles de Agua (poesía), Memorias Poéticas de Santiago (ensayo), Del Barro a la Identidad (ensayo), Alegoría Vital (poesía).


POEMAS


ORIGEN


Durmiendo empiezo a crecer
todo mi cuerpo despierto
es una fantasía.
El origen del ritmo
lo conocí en sueño.
Dejar de soñar
es dejar de existir.
Si pienso en cantar despierto
ahí muere mi voz.


ENIGMA

El enigma
de la lluvia
es morir
para ser flor.


OCASO



Al presenciar
la muerte del ocaso
¿Cómo olvidar
los viejos de la casa?


REGRESO



Soy el otro
que Borges no ha leído.
Esquirla de un cadáver
dormido en el regreso.


PAISAJE



He aquí el paisaje del sueño
donde los sonámbulos danzan
y la algarabía es sólo sombra
del horizonte sordo de los muertos.
He aquí el paisaje del sueño
dibujando oscuros gritos
de hombres sin voces.
He aquí el paisaje del sueño
donde una voz muerta asoma
en busca de su destino sepulto
en el jardín de las flores despiertas.


(De su libro Alegoría Vital)

Dos poemas de Nikolai Zabolotski por Nicanor Parra publicados en Otra Iglesia es Imposible

Cada vez que a lo lejos se apaga la luz del día

Cada vez que a lo lejos se apaga la luz del día
Y en la negra obscuridad que cae sobre las chozas
El cielo todo se pone a reverberar sobre mí,
Como un gigante átomo en movimiento

Vuelve a embargarme el pensamiento
De que en alguna parte, al otro lado del universo
Hay un jardín igual a éste, hay una obscuridad idéntica,
Y las mismas, las mismas estrellas de belleza indestructible.

Y de que algún poeta
De pie en ese jardín se pregunte con angustia
Qué razones puedo tener yo, que estoy en el fin de mis días,
Para perturbarlo con mis ideas nebulosas.  

1948


Sobre la belleza de los rostros

Hay rostros que parecen suntuosos portales,
Y hasta sus más mínimos detalles parecen grandiosos.
Hay rostros que parecen chozas miserables
Donde cuecen hígado y echan a remojar el librillo.

Otros son fríos y muertos
Cercados por rejas como si fueran cárceles.
Y también hay rostros que parecen torres
Donde hace tiempo que no vive nadie y nunca nadie
se asoma a la ventana.

Pero una vez conocí una pequeña choza
Pobre y humilde
De cuya ventana salía a mi encuentro
El hálito de un día de primavera.

No cabe duda que el mundo es grande y maravilloso.
Hay caras que parecen himnos de triunfo.
De esas notas que brillan como soles
Es de donde surge la música de las esferas.

1955

Nikolai Zabolotski (1903-1958). Nicanor Parra, Poesía rusa contemporánea, Ediciones Nueva Universidad, Santiago de Chile, 1971


Nota sobre la traducción: sobre la base de una primera versión literal al castellano, preparada por José Vento, Parra trabajó en Moscú durante el año 1964, con la colaboración de dos asesores lingüísticos: Agustín Manzo y Vicente Arana.

Noticia: Zabolotski. Creador, con Daniil Jarms de la Asociación de Arte Real: "... oficialmente Jarms fue un escritor de obras infantiles que solamente logró publicar dos cosas 'adultas' durante su carrera de escritor. En su otra vida, de outsider literario, Jarms exploró la senda del modernismo ruso y, junto con los poetas Alexandr Vedensky y Nikolay Zabolotsky, fundó el grupo OBERIU (acrónimo de Obiedienienie Realnovo Istkustvo o Asociación del Arte Real):
'Quiénes somos y por qué somos? Somos poetas de una nueva percepción y de un nuevo arte... En nuestras obra ampliamos y profundizamos el significado del objeto y de la palabra, pero sin llegar a destruirlos. El objeto concreto, limpio de la escoria literaria y cotidiana, se convierte en patrimonio del arte. En la poesía, el choque de acepciones semánticas llega a expresar dicho objeto con la precisión de la mecánica'".

jueves, 3 de febrero de 2011

Merecido homenaje a la Gran/diosa poeta Alda Merini publicado por Otra Iglesia es Imposoble veamos:

Tres poemas de Alda Merini


La Tierra Santa

He conocido Jericó.
he tenido también yo mi Palestina,
las murallas del manicomio
eran las murallas de Jericó
y una charca de agua infectada
nos ha bautizado a todos.
Ahí adentro eramos hebreos
y los Fariseos estaban arriba
y allí estaba también el Mesías
confundido en la multitud:
un loco que aullaba al Cielo
todo su amor por Dios.

Todos nosotros, rebaño de ascetas
eramos como los pájaros
y cada tanto una red
oscura nos aprisionaba
pero íbamos a las misas
las misas de nuestro Señor
y Cristo Salvador.

Fuimo lavados y sepultos,
olíamos a incienso.
Y después, cuando amábamos
nos hacían los electroshocks
porque, decían, un loco
no puede amar a nadie.

Pero un día dentro del sepulcro
tabién yo fui reanimada
y también yo como Jesús
he tenido mi resurrección,
pero no subí a los cielos
descendí al infierno
desde donde vuelvo a mirar atónita
las murallas de la antigua Jericó.



Yo estoy segura de que nada más sofocará mi rima...
Yo estoy segura de que nada más sofocará mi rima,
el silencio lo he tenido encerrado años en la garganta
como una trampa de sacrificio,
ha pues llegado el momento de cantar una
exequia al pasado.

de La Terra Santa, 1984


Espacio espacio, yo quiero, mucho espacio...

Espacio espacio, yo quiero, mucho espacio
para dulcísima moverme herida:
quiero espacio para cantar crecer
errar y saltar el foso
de la divina sabiduría.
Espacio denme espacio
para que yo lance un aullido inhumano
aquel grito de silencio en los años
que he tocado con la mano.

de Vuoto d'amore, 1991

Alda Merini, Milán 1931.
Versiones de J. Aulicino

La Terra Santa
Ho conosciuto Gerico,/ ho avuto anch'io la mia Palestina,/le mura del manicomio erano le mura di Gerico/e una pozza di acqua infettata/ci ha battezzati tutti./Li dentro eravamo ebrei/e i Farisei erano in alto/ e c'era anche il Messia/confuso dentro la folla:/un pazzo che urlava al Cielo/tutto il suo amore in Dio.//Noi tutti , branco di asceti/eravamo come gli uccelli/e ogni tanto una rete/oscura ci imprigionava/ma andavamo verso le messe,/le messe di nostro Signore/e Cristo Salvatore.//Fummo lavati e sepolti,/odoravamo di incenso./E dopo, quando amavamo/ci facevano gli elettrochoc/perche',dicevano, un pazzo/non puo' amare nessuno.//Ma un giorno da dentro l'avello/anch'io mi sono ridestata/ e anch'io come Gesu'/ho avuto la mia ressurezione,/ma non sono salita ai cieli/sono discesa all'inferno/da dove riguardo stupita/le mura di Gerico antica.
---
Io sono certa che nulla più soffocherà la mia rima,/il silenzio l’ho tenuto /chiuso per anni nella gola/ come una trappola da sacrificio,/è quindi venuto il momento di cantare/una esequie al passato.
---
Spazio spazio, io voglio, tanto spazio /per dolcissima muovermi ferita: /voglio spazio per cantare crescere /errare e saltare il fosso /della divina sapienza. /Spazio datemi spazio /ch’io lanci un urlo inumano, /quell’urlo di silenzio negli anni/che ho toccato con mano.





Nota: Merini ha devenido mito en Italia, promovida y elogiada por Salvatore Quasimodo, Eugenio Montale, Pier Paolo Pasolini. Precoz, publicó tres libros de poemas, el primero, La presenza di Orfeo, a los 22 años, antes de ser internada en un hospital psiquiátrico varios años, en los sesenta, con períodos de permanencia en su casa. Su salud mental, aunque frágil, se estabilizó en los ochenta, especialmente a partir de su tratamiento con la psiquiatra Marcella Rizzo, a la que dedicó varias poesías. Publicó L'altra verità. Diario di una diversa en 1986, y, en las décadas siguientes, numerosos libros, entre ellos Delirio amoroso (1989), Il tormento delle figure (1990), Vuoto d'amore (1991), La pazza della porta accanto, Ballate non pagate (1995), Il Catalogo Generale delle Edizioni Pulcinoelefante (1997), Aforismi e magie (1999), Folle, folle, folle d'amore per te (2002) y Più bella della poesia è stata la mia vita (2003). En 2001 se propuso su nombre para el Premio Nobel.

Funeral de Estado a ex candidata al Nobel de Literatura



.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Por Miguel Mora
La historia de Alda Merini, poetisa italiana que pasó veinte años en un manicomio y murió pobre."Soy una pequeña abeja furibunda. Me gusta cambiar de color. Me gusta cambiar de medida". La poetisa Alda Merini eligió estas palabras para abrir su página web. Nacida en Milán, en 1931, de familia modesta, la poetisa murió en esa misma ciudad el pasado domingo, primero de noviembre, a causa de un tumor óseo. Fumaba 70 u 80 cigarrillos al día, pero a sus 78 años sostenía que el tabaco le había alargado la vida. Siempre llevaba un collar de perlas, pero vivía y murió en la indigencia por elección personal.
Se la considera una de las voces más claras y profundas de la poesía italiana del siglo XX. Quienes la conocieron han escrito estos días que era simpática y nostálgica, y que su personaje vital recordaba al eco de sus versos, de apariencia simple y burguesa, pero a la vez transgresores, intensos y dolorosos.

Con lucidez extrema, Merini narró en sus poemas la experiencia de la locura (vivió casi 20 años en manicomios, de 1961 a 1978) y de la estrechez física y económica. "Me inquieto mucho cuando me atan al espacio", escribió.

Loca de dolor
En una entrevista reciente contaba que se volvió loca de dolor: "Murieron mis padres a la vez, cuando yo era muy joven. Y luego me separaron de mis hijas, no me dejaron estar con ellas. Fueron criadas por tres familias. No sé cómo encontré el tiempo para tenerlas. Se llaman Emanuela, Barbara, Flavia y Simonetta. Siempre les digo que no digan que son hijas de la poetisa Alda Merini. Esa loca. Ellas responden que soy su madre y basta, que no se avergüenzan de mí. Me conmueven".

Se casó con Ettore Carniti, un hombre celoso y muy infiel. Una noche que volvió a casa oliendo a perfume de otra mujer, ella cogió una silla y se la rompió en la cabeza. Él sobrevivió al golpe y llamó a la ambulancia. A ella la llevaron al Paolo Pini, el viejo manicomio de Milán.

El lugar era "terror, odio, sombra y muerte, el infierno de Dante, pero hice amigos allí", contaba. "Ése fue mi Premio Nobel". Le dieron 37 electrochoques. "Salir viva fue un milagro, allí se entraba para morir".

En 1953 publicó su primer libro, Presencia de Orfeo. Empezó a escribir siendo una niña, y uno de sus primeros poemas se lo dedicó al legendario banquero Enrico Cuccia. "Una vez me lo crucé por la calle y le dije: "Yo tengo hambre". Él contestó: "Buena señal". Y tiró derecho".

"La poesía nace de un terreno de dulzura, de amor. Las verdades me vienen de los sueños, los muertos me visitan", contaba. Escribió también prosa y aforismos, y en 1996 fue propuesta para el Premio Nobel de Literatura por la Academia francesa. Su gran obra, La Terra Santa, le valió en 1993 el Premio Eugenio Montale. Se declaraba loca de amor por Rilke, y le gustaban Hölderlin, Valéry, Melville, Gide, Pirandello, Dante, Manzoni. Y en la vida: "Quasimodo, Manganelli, Montale, Raboni, la Spaziani. A algunos los amé y los tuve".

Otros de sus libros son Testamento, Vuoto d"amore, Ballate non pagate, Superba è la notte, L"anima innamorata, Corpo d"amore, La carne degli Angeli, Più bella della poesia è stata la mia vita o Clinica dell"abbandono.

Era una persona religiosa y muy pagana. "Me he portado siempre como una gran pecadora y no me he arrepentido de nada", dijo al diario La Repubblica en 2006. "No voy a la Iglesia a murmurar, pero Dios está aquí conmigo. Olfateo su olor. Dos cosas me convencen de la existencia de Dios: que no soy dueña de mi voluntad y que el océano Pacífico no pueden haberlo creado los científicos".

En sus últimos años, puso letra a canciones de artistas como Milva, Lucio Dalla, Roberto Vecchioni o Giovanni Nuti. Y dejó estos versos: "Navego como una sombra / en el sueño del día / y sin saber / me reconozco como tantos / inclinada sobre un altar / para ser comida quién sabe por quién".

* El País de España/ Elespectador.com/ 3 Nov 2009/ actualización 12 de Nov 2010

Tercera entrega de la Colección De Poemas Magníficos Dominicanos del colosal franklin Mieses Burgos

ADAN DE ANGUSTIA
 
Ahora tengo el anillo cerrado de su nombre
como una gran cadena sobre mi corazón.

Todo él me circunda y, sin embargo, lloro
vencido por la angustia de su cielo de siempre;
el dolor de su pecho cubierto de raíces;
la inmóvil permanencia de su mundo inmutable
donde todas las formas lograron su presencia,
su realidad concreta de cosa terminada.

Queda mi incertidumbre destruida a la orilla
terrible de su orbe, donde ya nada empieza,
donde nada comienza después de sus palabras.

Ahora soy el objeto final de sus bondades.
El más noble fantasma que colma su deleite.

Sin embargo, yo tiemblo de horror, yo me devoro
sepulto en este clima salido de sus manos,
en medio de esta arena caliente donde él puso
toda su enorme fuerza para crear el aire,
la noche de esa fruta donde madura el alba.

Aquí fueron los peces, las palomas, los nardos;
aquí los caracoles primeros, los corales
de enrojecida voz despierta entre las aguas.

Aquí fueron las rosas lo mismo que los pájaros.
Ningún ángel valiente traspone mis umbrales.
El mismo fuego aún es propiedad del cielo.
Fundo de los demonios que pueblan la intemperie.
Sólo el gran abandono del tiempo está conmigo.

Oh señor de la voz donde nacen los soles!
Qué quieres tú de mí que me dejas tan solo,
clavado ante el silencio de esta atmósfera tuya,
donde ningún esfuerzo derrumba las murallas,
la gran pared eterna que limita tu rostro?
Eres sólo una máscara cubriendo su misterio,
una piedra cerrada donde sueña mi infancia?
Aquella oscura infancia que en tus manos no tuve?

Algo me está por dentro creciendo como un río.
Algo me está quemando como una llama viva.
Siento como una espada caliente entre mis ingles.
Una espada de fuego que incendia mis entrañas.

Qué puedo hacer ahora de nuevo con tu nombre
después que estas palabras cayeron de mi árbol?
Qué puedo hacer de nuevo con ellas, Alfarero?

Ya estoy lejos del barro con te entretenías.
Ahora soy un brazo que siembra una semilla,
un gran surco despierto, una luz en vigilia.

De quién aquella voz, aquel hondo vagido
que resopla en mis venas profundo como un río?

Quién en mí está clamando,
erguido ante el abismo de su propio delirio?

Su nombre lo presiento tras un cielo de hojas
mordidas por los dientes pequeños de la brisa,
ante la voz posible de una anciana serpiente,
en la era redonda de todas las mañanas.

L. S. R.

   A Romaira



Laisha busca mi rostro y se pregunta adentro si le quiero. Stacy busca mi aliento y respira adentro si le quiero. Romaritt busca mis ojos y mira adentro mío si le quiero. Una nube del tamaño de una sombra cuando el sol se esconde a mitad del camino se empoza adentro mío si no busca mi rostro si no busca mi aliento si no respira dentro de mí.
Mis tres vidas, solo quieren tenerme para sí, yo las quiero como esas nubes que dibujan barcos y sueñan amainar en las cumbres. Mi voz se hace débil para mostrar mi rostro para aderezar mi aliento para lavar mis ojos de una lágrima inoportuna.
Laisha parece fuerte cuando mira mi rostro y veo dentro suyo una lágrima chiquita un rayo de sol en el éter de su alma. Stacy me sonríe con alegría de quien colma un ansia de años sin verme y abandona en mi pecho un descanso de siglos. Romaritt abre los ojos como el cristal del agua cuando el sol está hermoso y un ángel encoje las alas dentro de mí. Será qué soy tan débil que me veo en mi rostro que me leo en el pecho que hago siluetas en mis ojos.
Laisha me abre los brazos y mi corazón se quiebra como una cosa seca. Stacy me da un abrazo y me muerdo los labios para no llover sonreído. Romaritt me cuelga del brazo y ya no muero.
Mis tres vidas, el tiempo se abre a los siglos para entender el milagro de tres espacios en tan solo un corazón.


                                                                              Randolfo Ariostto
Mao, CURNO-UASD



Jueves 3 de febrero de 2011

Bucólica


No retoces vida mía por el patio,
que puedo espantar las lucernas de tanta felicidad.
No me nazcas vida mía en el pecho,
que mi corazón no entiende las lindes de las veredas.
No me tientes querida mía
no me escojas,
que te delantan mis ojos si presiento que te has ido.
No me ofrezcas tus manos apretadas
por el incierto camino,
que estoy aquí porque existes
luego existes y no estás.
El paisaje se desnuda cuando lo alumbras de golpe.
Dibujas los andurriales
con tonos que ya no mueren.
Naces cuando mis manos palpitan en oración.
Muero cuando tus manos traspasan una oración.
Oro porque no vienes
oro porque ahora vienes.
No me digas cuando vienes
no me digas cuando voy
dime que no te irás
dime que no me iré.
Hay una rosa de fuego
del otro lado del sueño y
si despierto de pronto
el fuego se vuelve mar.
La luna viaja de noche
adherida a tu corpiño
tendré en mis manos la luna
cuando decidas quedarte.
El sol se explaya en la tarde cuando tus ojos se cierran
Déjame ver el sol, déjame ver el sol.


                                                                              Randolfo Ariostto
Mao, CURNO-UASD

miércoles, 2 de febrero de 2011

Con este poema radical de Ricardo Sánchez Lustrino hacemos formal entrega del segundo tesoro de nuestra Colección De Poemas Magníficos Dominicanos

Los Nadie

En soledad se familiarizan los débiles para atacar a los fuertes.
El hombre fuerte vive solo.
Si eres solo serás todo tuyo, dijo Vinci.
El hombre solo es el hombre libre, dijo Ibsen.
Los débiles se asocian para atacar; se agrupan para defenderse; se aman, porque saben
Que en ellos mismos no encuentran consuelo ni cariño para su fameliquismo.
Si á los débiles les faltara la sociedad se sucidarían.
Los fuertes huyen a los lugares solitarios…
Porque saben que en soledad se habla con el alma.
Y los débiles no entienden esto: aman la carne.
Y la sociedad, á los nadie, los eleva por su dinero o poder: á los bueno los arroja de
Su seno por humildes.
Porque el criminal, el fuerte y el maldito, (Borney, Nietzsche, Brapper, Spencer) han sido
Los que constituyeron la sociedad en sus orígenes.
Los astutos entre los débiles se adueñaron de la dirección.
Y los buenos mendigaron ó se esparcieron para formar humanidad nueva.
Ya que los ángeles rebeldes, hechos demonios, fueron los primeros en formar sociedad
Por contrariar al fuerte solitario: Dios, y la sociedad comenzó su labor pecaminosa,
Tentando a la débil mujer.
¡OH, madre Eva!.

Pero los calumniadores, los mentirosos, los débiles y mezquinos por naturaleza moral,
Los monitos, veletas, y adjuradores, lacayos del valor y la razón; los payasos de su yo; los
Cuasimodos servidores del aprobio, ignominiosos de sentidos, energúmenos del orden,
Pedestres, truhanes, sandios, zamboratudos, zascandiles y cancurrias de hohares ó
Reputaciones, libelistas baratos, son unas veces del estiércol como el escarabajo, otras son enjendro de la debilidad y viven amontonados por el vicio como los gorriones, y las más de las veces, los pasquineros, calumniadores, villanos por naturaleza moral, son
Hijos de la podre como el gusano. Su naturaleza causa asco. Sus obras son de corrupción
Y de miseria.
Y al empuje de estos labos flacos de espíritu, claudicadores y pordioseros, el bieb tórnase,
Rueda por calles y plazas la tranquilidad del hogar, merced á la envidia babosa de estos
Verdugos y asesinos de la moral de la familia.
Son hombres pantanos o letrinas los que viven arrancando girones de yo moral para ante
Los menos que ellos, parásitos y microbios, sus pingajos pestilentes de almas y
Conciencias. Y revístese de temibles bajo el apoyo criminal de las instituciones tiranas, y
Son fieros y asesinos, manejando la lengua como puñal envenenado de apaches. reptiles
perversos llenos de ascos.
Más, los hermanados por el vicio del robo, del crimen, del juego, de la bebida y de la deshonra, ante los fuertes, nada pueden. son pigmeos, gorriones, gusanos…
Y los gorriones no son los que podrán osar el vuelo del cóndor, vrabío y solitario, cuando
bate sus recias alas sobre los cráteres las águilas van solas…
Tampoco el poco gusano, por mucho que estire y encoja la gelatina babosa de su
naturaleza pútrida, podrá infectar el blanco mármol.
Ni las hormigas vencen al paquidermo.
¡Oh, los mónicos, veletas, abjuradores y débiles!
¡Oh, los payasos de su yo, truhanes del bien moral!
¡Oh, los cuasimodos del alma, lacayos de escándalos!
¡Oh, los protervos y los villanos, servidores de inmundicias!
¡Oh, los calumniadores y veletas, pordioseros de atenciones!
¡Oh, los zancandiles de lo justo, rana fría de pantano!
¡oh, los débiles!
¡Oh, los larvas!
¡Oh, los míseros!
Vosotros sóis el virus de lo fangosos y lo podrido.
Vosotros sóis los nadie…Escarabajos, gorriones ó gusanos.

martes, 1 de febrero de 2011

Con este poema de Otilio vigil Díaz inicio la entrega de la Colección De Poemas Magníficos Dominicanos

Este vardo es acusado de haber intrucido el versolibrismo en nuestro territorio, además se le cataloga como el culpable del establecimiento del verso en prosa, y, entre otras imputaciones, la de ser el ¨gran renovador de nuestra lírica¨...¨nuestro Boudelaire¨ a juicio de Basilio Belliard ( La espiral sonora, 2003) conceptos que compartimos y para dejar por bien sentados nuestros argumentos, les ofresco esta joya de la Literatura Dominicana y Universal:



Jonondio
                                                     
                                                   
La muerte, y la soledad de la muerte
                                                                     es la única certeza común.

                                                                   
Federico Nietzche

     En la agonía del crepúsculo, la necrópolis es un mar misterioso y triste. Los sepulcros, naves de los muertos, bogan en las olas polvorientas de la realidad. Las pequeñas, las humildes, las anónimas, fingen mugrientos esquifes de pescadores destartalados por la tempestad. Otras, pintarreadas, o con franjas negras y blancas, son a manera de barcas de cabotaje. Las tumbas mayores se destacan como barcas de alto porte, con verónicas en los mastiles, cinceladas de elogios y súplicas pueriles; con severos mascarones familiares, con raudos ángeles y núbiles panaglias; Con estatuas simbólicas de pórfido o de mármol; con abigarradas coronas de abalorios en las bordas; con ánforas de terracota y de porcelana; con muda arpa y luminosos candelabros. Algunas leprosas, con vagos epitafios y tercas parásitas, con raíces que le rompen las entrañas, resquebrajadas, a la sombra piadosa de los viejos pinos musicales, o de los sauces melancólicos son a maneras de focas nostálgicas que bogan sobre el témpano glacial de la indiferencia...
     Así van las naves de los sepulcros, las tumbas de los muertos. Sin penachos de combates, sin banderas de vampirismos; timoneadas por el viejo piloto de las barbas de plata y ojos color de esmeraldas, claros y dulces como la esperanza; con la proa hacia occidente, hacia las húmedas y dolorosas fauces del Aqueronte; con las pupilas rostarias fijas en la Eternidad... en la Nada.
     Así van las tumbas de los muertos, las naves de los sepulcros: orgullosas, humildes, tristes o alegres. Unas, con las bodegas llenas de horripilantes y hediondas carroñas. Otras, llenas de polvo, de cenizas de vanidad, de cenizas de amores, de cenizas de ensueños, de cenizas de orgullo, de cenizas de pensamientos, de cenizas de virtudes, de cenizas de maldades, de áureas mitras, de púrpuras cesáreas, de jorobas de bufones, de vísceras de cortesanos, de las zarpas de los avaros, de cráneos vacíos, de médulas huecas, sin inquietudes ya, de tórax abiertos como jaulas olvidadas.
     Así van las naves de los sepulcros, las tumbas de los muertos.

Gracias Aurelia Alvarez por compartir nuestro mundo de arte

Hola Randolfo Ariosto, a mi tambien me gusta recorrer ese bendito mundo de la literatua, caminar con  ella y  beber sus delicias en cada página en blanco.
En algunos momentos dejo a mi imaginación en libertad para que ella haga lo que le plazca en las páginas en blanco y pueda surcar mares, montañas, pendientes y pueda llegar hasta los lugares más escondidos e impenetrables.
Aurelia Alvarez.
Con alta estima por el arte.

Gracias a Pedro Ovalles por compartir sus hermosos textos con nuestro mundo de arte.


Dentro de todo lo mirado, siempre se guarda en la memoria un paisaje que la luz no ha besado. Cerramos los ojos, endurecemos los labios, matamos las palabras: no somos terrícolas; somos silencio de otro silencio; el aire ha invadido otro aire. Aquello tan opaco, traslúcido como un rostro olvidado. Siempre la misma lejanía. Un cielo allá detrás de lo soñado. Es como morir, como barnizar de ceniza la idea. El color de lo pensado adquiere la dimensión de la eternidad. Esa distancia, ese pensamiento tan alargado como una hebra de sol, un tanto escupido por la noche, despellejado a destiempo, no tiene el statu del fuego, no es calle transitable, no es acuarela de ningún pintor: memoria de un paisaje que la luz no ha besado.


Cuando estamos sordos, como fuera de este mundo, rodeado de una coraza de odio, no hay puertas, ni un intersticio donde la tarde deje oír su lamento. Es cuando existimos sin la presencia de nadie, metidos dentro de hierros, apretujados entre duras púas, envueltos en hojalata, irremediablemente inmóviles, como sostenidos con clavos de rabia en el fondo del mar, olas y peces tirando de nuestra voz, desollándola como res sin dueño. Ahí, dentro de una jaula transparente, no podemos mirar otras urbes, hacer ademán con los brazos; ahí, atados con hebras de fino desdén, abandonados como liebres en un desierto, sólo el polvo de las horas sobre la piel, sólo la brisa de la nada metiéndosenos por la nariz. Y saber que allá o aquí, fuera o dentro del tétrico círculo que nos aprisiona, una sola salida se avizora: la inevitable eternidad, la fría escapatoria hacia nosotros mismos, donde todo es silencio, inocente aire, hueca la mirada, podrida la palabra, girando hacia ningún lugar, sin que nadie nos espere, como sordos, como fuera de este mundo, rodeados de una coraza de odio. (Del libro inédito: EL COLOR DE LA ETERNIDAD).